jueves, 4 de mayo de 2017

15 VOLVEMOS A ESPAÑA

Guardando la furgoneta en un garaje de Fray Bentos, Uruguay
La etapa final de la primera etapa nos llevó a Buenos Aires, inmensa ciudad con mucha vida, quizás demasiada, y a Montevideo. La última tarea antes de tomar el avión a Madrid, ha sido dejar guardada la "Hippie" en una nave/garaje en Uruguay. El objetivo es aparcarla hasta Diciembre de 2017 o Enero de 2018, fecha de comienzo de la segunda fase de nuestro periplo americano.
Por tanto, nos despedimos de vosotros. Sin embargo nos veremos pronto, recordad que la fiesta de Mangola está cercana. Allí nos veremos las caras.
Un abrazo y gracias por aguantar este tostón.

jueves, 13 de abril de 2017

14 ANDES ARGENTINOS


Tres vehículos con matrícula española en los Andes. Al norte de Bariloche hemos coincidido con dos familias de sevillanos. Con Ingrid , Andrés y sus hijas Nora, Cloé y Elsa hemos pasado veladas estupendas . Ellos suelen pasar las noches en casas de familias locales con las que contactan previamente. Nosotros hemos sido "invitados de los invitados" en varias ocasiones. En el Lago Espejo nos juntamos también con Nati, Javi y sus hijos Carla y Alejandro. Pasamos una tarde/noche inolvidable disfrutando del asado y del fuego que hicimos a orillas del lago. Los podéis ver aquí:  elvuelodeapis.org  y en autocaravanaenfamilia.com respectivamente.
Bariloche, Argentina. Llegamos por la tarde y encontramos un lugar para pasar la noche en nuestra furgoneta, se trataba de una playa en la misma ciudad. San Carlos de Bariloche está a orillas del Lago Nahuel Huapi, en Los Andes. A unos metros de la playa había un kiosco de venta de golosinas y unos baños muy básicos pero limpios. Alegría se acercó a inspeccionar y en ese momento apareció un señor.
-“Buenas tardes ¿Sabe usted si se puede acampar aquí?” - Le preguntó Alegría.
-“Si, no hay ningún problema, aquí se quedan muchos turistas a pasar la noche” respondió el hombre con cara de simpatía.
-“¿Se pueden utilizar los baños?”
-“Por supuesto; estarán abiertos toda la noche”
-“Hay que pagar algo?-
-”No, nada.”
Pusimos la “Hippie” en modo acampada y tras vernos una película en el ordenador nos acostamos. Pasamos una noche tranquila.
Por la mañana fui al lavabo a asearme. Al salir me encontré al paisano.
-“Buenos días. Gracias por cuidar de este lugar y por mantener los servicios limpios”- Le dije.
-“No hay de qué” me respondió.
El señor llevaba ropa humilde y tenía un semblante de esos que te inspiran confianza y te indican que se trata de una buena persona. Volví a la furgo a terminar de arreglarme.
-“¿Qué te parece se le damos una propinilla?” Le pregunté a Ale.
-“Me parece estupendo”
Me acerqué al kiosco y le dí algo de dinero.
-“No, no, por favor”
-“Si, se lo ruego, acepte esto. Se lo merece por lo bien que cuida de esto”
Al final aceptó. Yo ya me volvía a la furgoneta cuando oí que me llamaba. Tenía una bolsa de plástico en la mano.
-“Tengan. Esto es para que almuercen durante el viaje. Están recién hechos”
Nos estaba regalando seis bollitos, de esos que él vendía en el kiosco.
Me quedé bloqueado. ¡Cuánta generosidad! Un paisano que estaba ahí para vender sus golosinas nos hacía un regalo. Un paisano que no nadaba precisamente en la abundancia. Un paisano que llevaba el alma en la cara, un alma buena y generosa. El gesto nos dio mucho sentimiento.
Está demostrado: los que no tienen nada te lo dan todo.
Algunas carreteras secundarias de argentinas son así.


Pinturas rupestres en "La cueva de las manos", patagonia argentina

Pájaro carpintero.

lunes, 27 de marzo de 2017

13 USHUAIA

Llegar a Ushuaia era uno de los objetivos del viaje.
Proseguimos nuestro viaje. Avanzamos hacia el sur, como Amundsen. Hemos cruzado el estrecho de Magallanes entrado en Tierra de Fuego y llegando a Ushuaia. Los argentinos dicen que es la ciudad más austral del planeta, cosa de veracidad dudosa porque mirando el mapa se ve claramente que un poco más al sur se encuentra  otra población chilena que se llama Puerto Wiliams. Un argentino con el que charlamos nos decía que la localidad chilena era una base militar, no una ciudad. Nuestro amigo Alonso, chileno, con el que viajamos un par de semanas, testigo de la conversación, echaba espuma por la boca, defendiendo el record de “australidad” de la población chilena.
Tuvimos suerte y vimos esta ballena en el canal de Beagle, cerquita de Ushuaia.

En esta ciudad austral coincidimos con el "Hespérides" buque de investigaciones oceánicas de  España. incluso charlamos un ratito con  algunos miembros de la expedición. Zarparon al día siguiente de regreso a casa.


Estos paneles se ven por toda argentina.
Paco Requeta, Alegría y Yo estuvimos en Ushuaia hace más de treinta años, cuando no era más que una calle con unos cuantos hoteles y tiendas. Hoy es una ciudad de tamaño mediano con semáforos, barrios residenciales, zona industrial, etc. Es un lugar lleno de turistas que acuden, como nosotros, a hacerse la foto con el cartel de la ciudad a la espalda, prueba fehaciente de haber conseguido la azaña grandiosa de llegar a la ciudad más al sur del planeta.
Aquí encuentras multitud de agencias de viaje donde se venden viajes a la Antártida. El precio de éstos últimos oscila entre los 7.000 y los 30.000€ dependiendo del número de días de navegación y de la calidad del camarote. Nosotros optamos por dejarlo para otra ocasión.
Tras un par de días de estancia continuamos, esta vez hacia el norte. De ahora en adelante iremos siempre hacia el norte porque el objetivo final de este viaje es Alaska, si la salud y la economía lo permiten.
La industria peletera intrudujo los castores de canadá en Tierra de Fuego. Con la falta de depredadores en esta región, estos animales han proliferado en demasía y ahora son plaga. Esta es una presa hecha por castores.

domingo, 19 de marzo de 2017

12 ¡HEMOS VISTO UN PUMA!

Los pumas no se ven muy bien. Están en unos recuadros que tampoco se ven muy bien. Sorry. De verdad que son pumas, la madre y un cachorro, me tenéis que creer.
Si, si. No es broma. Estábamos en el Parque Nacional Torres del Paine, el más importante de todo Sudamérica por número de visitantes al año, y de repente llegó una mujer australiana diciendo
“¡PUMA, PUMA! Detrás de esa curva, a unos 100m de aquí.
Salimos corriendo Alonso, su novia Génesis y Yo, Alegría estaba en el baño, y allí estaba la puma, era una hembra con tres cachorritos, y nosotros a pié. Era igual que una leona, un poco más pequeña, pero del mismo color. Se paró, nos miró y siguió su camino seguida de sus tres churumbeles. Todo fue muy rápido porque enseguida cruzó la carretera y se metió detrás de una loma.
El día anterior, por la tarde, estábamos dando un paseo a un mirador cuando el guía de un grupo de turistas nos dijo:
“Se está haciendo de noche. No andéis mucho tiempo por aquí porque es la hora del puma. Al anochecer empiezan a buscarse la cena”
-“Este muchacho está de broma”- pensamos. A la mañana siguiente nos dimos cuenta de que hablaba en serio.
Días después hablamos con unos holandeses que viajaban en un Land Rover y nos dijeron que también habían visto a la puma en esa misma zona.
Esto ha sido lo mejor de nuestra visita al Parque Nacional Torres del Paine, pero no lo único. La gente viene a este parque a hacer trekking y a ver las mencionadas Torres, formaciones rocosas que se alzan en vertical formando una imagen extraordinaria. Muchos viajeros se pierden esa visión por el mal tiempo que suele hacer por aquí: nuboso y ventoso; nosotros tuvimos suerte y vimos las montañas desde varios lugares, siempre con tiempo soleado.

Por cierto Alonso y Génesis, ambos de 22 años, son una pareja joven de chilenos que viajan en una pequeña furgoneta camper Suzuki. Hemos decidido viajar juntos unos días. Son una delicia, de trato agradable, valientes y siempre contentos. Nos están alegrando la vida.
En el centro Alonso y Génesis, nuestros compañeros de viaje por el sur de Chile
Ale con Génesis en Puerto Natales



Las Torres del Paine.

Armadillo, creo.
Témpano avistado durante nuestra travesía Yungai-Puerto Natales

Nuestro lugar de acampada en Puerto Natales.

11 HISTORIAS DE PUMAS

Evelin y Tania
Estábamos en Villa O’Higgins, última población de la carretera Austral, cuando decidimos dar un paseo en la furgoneta. Llegamos a un gran lago y empezamos a recorrer la pista que lo rodeaba; estaba lloviendo fuerte cuando llegamos al fin del camino; había un muelle con varios barcos pequeños atracados. El lugar se llamaba Bahía Bahamonde. Debajo de un árbol vimos a un par de chicas en camiseta y pantalón deportivo corto protegiéndose de la lluvia. Las invitamos a refugiarse en nuestra furgoneta. Nos contaron que habían salido del pueblo, a 7 kms, haciendo “footing”, cuando en un recodo del camino oyeron un ruido procedente de algún animal. Aquel sonido era un rugido y ellas se alarmaron pensando que era un puma. En ese momento salieron despavoridas y llegaron histéricas al lugar donde nosotros las encontramos. Al parecer, los pumas abundan por esta zona y atacan a los humanos. De hecho, un turista español había sido atacado por un felino de este tipo hacía tan sólo unos meses, se salvó porque aparecieron en el momento oportuno unos trabajadores de mantenimiento de la carretera. También otro lugareño había sido atacado en la misma zona; éste iba provisto de cuchillo y logró matar al animal, cuando llegó al pueblo sus vecinos no le creyeron, entonces volvió a donde había quedado el cuerpo del puma, le cortó la cabeza y se la llevó al pueblo para demostrar que su hazaña era verídica. Eso le costó no pocos problemas con las autoridades, que le pusieron una multa e intentaron meterle en prisión por matar un ejemplar de una especie protegida.
 En definitiva, que los pumas no son un cuento chino; por estos pagos, en opinión de los pobladores, los hay en exceso debido a la protección.
Las jóvenes, hermanas, de unos 15 y 16 años, se llamaban Evelin y Tania, se metieron en la furgo empapaditas por la lluvia. Les dejamos algo para secarse y pusimos la calefacción a tope. Durante el viaje de vuelta nos contaron mil cosas de la vida en estas poblaciones aisladas. Al llegar a la entrada del pueblo nos pidieron que las dejáramos allí para poder hacer un poquito más de “footing” hasta su casa.

La impresión que nos dieron es que vivían muy felices.

En Villa O'Higgins cogimos una cabaña para pasar tres días.

Villa O'Higgins, al sur de Chile

10 FIN DE LA CARRETERA AUSTRAL

Carretera Austral
Hemos llegado al fin de la Carretera Austral. No es que Chile acabe ahí, en Villa O’Higgins, pero quién quiera continuar hacia el sur ha de meterse en Argentina o tomar un barco. Nosotros hemos optado por lo segundo; hay una ruta marina que nos lleva a Puerto Natales a través de los fiordos de la Patagonia. De allí continuaremos hacia Tierra de Fuego.

Caleta Tortel, último pueblo de la Carretera Austral. Las casas están en las laderas de la montaña. No existen calles ni aceras, tan sólo pasarelas de madera.

Pasarela en escalera
Pasarela al aeródromo.

Han sido casi dos semanas muy entretenidas en las que nos hemos encontrado viajeros de todo tipo, sobre todo de macuto, y sobre todo chilenos. Recordemos que aquí el mes fuerte de vacaciones es Febrero. Pero también hemos conocido a muchos argentinos, brasileños y europeos. Los que viajan motorizados, unos vienen en moto y otros en coches. Los chilenos y argentinos suelen ir en vehículos normales, los europeos en todoterrenos-motorhome.
En todos los pueblos hay agencias de turismo que te ofrecen de todo: rafting, escalada, canoeing, kayak, rutas a caballo, visitas a glaciares, navegación por los lagos, vuelos en helicóptero o avioneta,…
En definitiva: la Carretera Austral se ha convertido en un atractivo turístico de primer orden, es una especie de Camino de Santiago pero por los Andes
Por aquí se ven reliquias del camión o autobús PEGASO

El eslogan era "PEGASO, el camión español", sólo los mayores lo recordarán.

miércoles, 1 de marzo de 2017

9 JINETEADA


Era Domingo, circulábamos tranquilos por una carretera de asfalto en dirección al sur de Chile. Carretera Austral. De repente vemos acumulación de vehículos a ambos lados de la vía, también gente en el prado contiguo. Por supuesto paramos y preguntamos al paisano del coche de al lado qué era todo aquello.
-"Una jineteada" (ellos pronuncian "jinetiada")
A nosotros nos parecía un rodeo. Nos acercamos  y comenzamos a ver el espectáculo. Se trataba, efectivamente, de un rodeo en el que los animales eran caballos salvajes y los jinetes, gauchos. Chile y Argentina comparten esta tradición.
Había unas trescientas personas, ambulancia, camión de bomberos, una caseta desde la que un locutor "largaba" sin parar y un "payador", hombre que, guitarra en mano, improvisaba coplas relativas al evento.
No sé qué me pasó, quizás fue la megafonía, el charlatán/comentarista, el payador, el ambiente, el esplendoroso día soleado, el paisaje, los caballos o los ataviados jinetes al estilo gaucho lo que me hizo emocionarme.
Realmente era un espectáculo ver a aquellos jóvenes intentar domar aquellos caballos que saltaban alocados. Uno de los jinetes salió despedido y cayó de mala manera descoyuntándose un brazo. Sus gritos eran tremendos. Acudieron varios a atenderle y uno de ellos, a base de tirones, en ese momento los gritos del muchacho eran sobrecogedores, consiguió colocarle el brazo en su sitio. En ese momento se me hizo un nudo en la garganta y se me llenaron los ojos de lágrimas. Repito, no sé qué me pasó. Debe ser la edad.


Este es el muchacho que se cayó y se hizo daño

Primeros auxilios
Después de la "jinetiada" llegamos a Coyhaique, ciudad importante del sur de la carretera austral, Aquí hemos sido acogidos por Mabel y Manuel, Gente generosa y divertida que nos ha puesto al día de los pormenores de la vida en esta región aislada. Gracias a ambos por vuestra hospitalidad.
Con Mabel en Coyhaique